Empieza por las necesidades de la startup, no por los títulos

Antes de repartir cargos, identifica el trabajo necesario para avanzar. Según la etapa del proyecto, las prioridades pueden incluir entender el problema del cliente, desarrollar el producto, conseguir ventas u organizar los recursos disponibles. Un título no sustituye una responsabilidad concreta. En lugar de limitarse a nombrar un CEO o un CTO, conviene acordar qué debe resolver cada persona, qué decisiones puede tomar y cuándo necesita consultar al resto del equipo.

  • Enumera las prioridades actuales y las tareas necesarias para atenderlas.
  • Agrupa las tareas por áreas para detectar responsabilidades sin dueño.
  • Distingue entre actividades urgentes y funciones que pueden incorporarse más adelante.
  • Evita asignar cargos únicamente por jerarquía o por quién tuvo la idea inicial.

Distribuye las áreas según capacidades y disponibilidad

La siguiente distribución es una guía para conversar, no una estructura obligatoria. Una misma persona puede cubrir varias áreas, y algunos asuntos pueden requerir colaboración entre todos los fundadores. Para asignar responsabilidades, considera la experiencia relevante, el interés por desarrollar nuevas habilidades y el tiempo que cada integrante puede dedicar. Explicitar la disponibilidad ayuda a evitar compromisos difíciles de cumplir.

  • Dirección y estrategia: coordinar prioridades, dar seguimiento a los acuerdos y mantener claridad sobre el rumbo del proyecto.
  • Producto y tecnología: traducir necesidades de usuarios en decisiones de producto y coordinar el desarrollo técnico.
  • Clientes y crecimiento comercial: explorar necesidades del mercado, desarrollar conversaciones comerciales y organizar el seguimiento de oportunidades.
  • Operación y finanzas: coordinar procesos internos, registrar compromisos económicos y dar visibilidad a los recursos disponibles.
  • Relaciones con el ecosistema: coordinar conversaciones con inversionistas, venture capital, venture builders y posibles aliados cuando sean pertinentes.

Define un responsable principal para cada resultado

Compartir el trabajo no exige que todas las personas sean responsables de todo. Para cada prioridad, designa a alguien que coordine su avance y haga visibles los bloqueos, aunque otras personas participen en la ejecución. Documenta los acuerdos de forma breve. El objetivo es que cualquier fundador pueda entender qué se espera, quién participa y cómo se comprobará el avance.

  • Área o prioridad: qué necesidad se busca atender.
  • Responsable principal: quién coordina y da seguimiento.
  • Colaboradores: quién aporta trabajo, información o revisión.
  • Resultado esperado: qué entrega o cambio indicará avance.
  • Alcance de decisión: qué puede resolver el responsable sin consultar.
  • Momento de revisión: cuándo se evaluarán el avance y la distribución del trabajo.

Acuerda cómo se toman las decisiones

Conviene separar las decisiones operativas de las que afectan al conjunto de la startup. El responsable de un área puede tener autonomía para decisiones cotidianas dentro de límites acordados, mientras que los compromisos de mayor alcance pueden requerir una revisión conjunta. Definan también cómo resolver un desacuerdo: qué información necesitan, quién debe participar y cuándo retomarán la decisión. Eviten que la falta de unanimidad deje cualquier asunto indefinidamente pendiente.

  • Establece qué asuntos puede decidir cada responsable.
  • Identifica qué compromisos requieren aprobación conjunta.
  • Acordad límites para gastos y compromisos con terceros según la situación del proyecto.
  • Registra las decisiones importantes y sus motivos para facilitar revisiones posteriores.

Separa el reparto del trabajo de los acuerdos societarios

Asignar una función operativa no define por sí solo la participación accionaria, la remuneración ni los derechos de voto. Trata estos temas como acuerdos distintos, aunque puedan estar relacionados. Si los acuerdos implican obligaciones legales o societarias, busca asesoría profesional adecuada antes de formalizarlos. Un documento de responsabilidades no sustituye los instrumentos que correspondan.

  • Aclara la dedicación esperada de cada fundador.
  • Distingue responsabilidades operativas de derechos societarios.
  • Conversa sobre cómo gestionar cambios de dedicación o la salida de un integrante.
  • Evita dejar expectativas importantes únicamente en acuerdos verbales.

Revisa los roles conforme cambien las prioridades

La distribución inicial no tiene que ser permanente. Revísala cuando cambien las necesidades del producto, la carga de trabajo o la composición del equipo. En cada revisión, comprueba si hay tareas desatendidas, decisiones duplicadas o responsabilidades que superan la disponibilidad de una persona. Ajustar el reparto no significa necesariamente cambiar los títulos: puede bastar con redefinir el alcance de una función.

  • ¿Cada prioridad tiene un responsable claro?
  • ¿Hay tareas que dos personas están realizando sin coordinarse?
  • ¿Algún fundador concentra demasiadas decisiones?
  • ¿Las responsabilidades siguen correspondiendo a la dedicación disponible?
  • ¿Qué debe mantenerse, delegarse o reasignarse?